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Tecnología y asuntos humanitarios: International CrisisCongress

Lunes 9 de agosto de 2010

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Ver en línea : CrisisCommons

"CrisisCommons es una red global de voluntarios quienes ayudan a las personas en tiempos y lugares de crisis. Si usted puede usar internet, un procesador de palabras, un teléfono celular o cualquier otra clase de tecnología, usted puede ayudar. Justo ahora de manera virtual en línea, o durante alguno de los muchos CrisisCamp alrededor del mundo"

First International CrisisCongress

Imaginemos que enviamos un mensaje de texto de celular. Es una tarea sencilla hoy día. Solo teclear algunas palabras y contar con saldo suficiente para que el mensaje sea enviado a su destino. Ahora imagina que estas enviando un mensaje de texto, pero la situación es algo diferente. Digamos que en tu mensaje estás enviando tu localización, estas contando que tienes algunas heridas, y que estás debajo de los escombros de la que era tu casa, la cual que cayó sobre ti a causa de un gran terremoto, sucedido hace unas horas.

Ahora pensemos que ha pasado un tiempo y escuchas como se acerca un equipo de búsqueda y rescate, atendiendo tu mensaje. Imagina que el equipo de rescate no habla tu idioma. De hecho, quien recibió el mensaje tampoco lo habla, pero aun así ha llegado a ti. El mensaje salió del teléfono e ingresó en un sistema informático que permitió dar seguimiento al mensaje, traducirlo, priorizarlo, categorizarlo, asignarle unas coordenadas latitud y longitud precisas, y escalarlo a los equipos de búsqueda. Todo dentro de una cadena de cientos o miles de personas, la mayoría voluntarias.

Fuera de lo que pudiera parecer, esta situación se pareció algunas situaciones reportadas luego del terremoto de Haití de enero de 2010. Las consecuencias humanitarias del terremoto son bien conocidas, y ha implicado uno de los golpes más fuertes que han recibido la humanidad en décadas, y uno de los más dolorosos para las Naciones Unidas, donde perdieron la vida más de cien compañeras y compañeros.

Y es en esta situación donde el mundo informatizado ha cumplido un papel sin precedentes en la historia. La movilización mundial que se dio, el cubrimiento en los medios sociales, los videos en Youtube, o los trinos en Twitter, así como las cadenas de contactos en Facebook, y otras muchas herramientas nos permitieron estar enterados de la situación, y en algunos casos, permitieron encaminar donaciones y recursos en maneras que no se habían visto hasta ahora. En paralelo con este fenómeno, múltiples voluntarios en todo el mundo se movilizaron para dar de sí lo mejor que tenían. En términos te tecnologías de la información son diversas las iniciativas que se han encaminado a aportar a la atención de las crisis, y muchas de ellas han significado la diferencia.

Una de las más grandes redes de voluntarios con competencias tecnológicas es la que se constituye dentro de la iniciativa CrisisCommons -, que a partir de reuniones de trabajo llamadas CrisisCamp-, han conglomerado en diferentes ciudades a voluntarios con conocimientos técnicos, para donar algunas horas de trabajo apoyando herramientas que sirven de soporte a las actividades de búsqueda y rescate, de monitoreo de situaciones o de gestión de la emergencia. Esta comunidad, originada en 2009, permitió dar marco a diferentes eventos de apoyo a Haití en ciudades como Atlanta, Austin, Baton Rouge, Bogotá, Boston, Brooklyn, Calgary, Chicago, Boulder/Denver, Kansas City, London, Los Ángeles, Ottawa, Miami, Montreal, New Orleans, New York City, Northern California, Pittsburgh, Portland, Rochester, Santa Bárbara, Seattle, Silicon Valley, Toronto, Washington DC y muchas otras más luego del terremoto en Chile. Y es precisamente en este marco que los pasados 16, 17 y 18 de julio se realizó en Washington DC el First International CrisisCongress, con el apoyo del Banco Mundial, la Fundación Alfred P. Sloan, Mozilla Foundation, el Wodrow Wilson Center for ScholarShip, bajo la coordinación del equipo de CrisisCommons.

En esta oportunidad se convocaron a los líderes de los CrisisCamp con el objetivo de formalizar los procedimientos y mecanismos de participación, fortalecer las redes y definir rutas de acción para el trabajo que vendrá. Los participantes llegaron de Australia, Francia, Canadá, Chile, Argentina, Estados Unidos y Colombia. Las jornadas fluyeron entre mesas redondas, y luego en el evento central, llevado a cabo con una metodología activa que invitaba a la participación. Se incluyó en la agenda una visita a la agencia federal de gestión de desastres FEMA- , donde su director William Craig Fugate mencionó de que manera la agencia está incorporando a sus actividades las nuevas herramientas disponibles ahora, cuya efectividad se ha demostrado en el pasado. Muy interesante el cambio cognitivo que han planteado al reemplazar el término "Victima" por el de "Sobreviviente", resaltando un nivel de responsabilidad y empoderamiento de los afectados.

Participamos en las discusiones en torno a los valores y principios que deben regir el trabajo de la comunidad, y en este espacio abogamos por la incorporación de los principios humanitarios de neutralidad, imparcialidad y humanidad. Adicionalmente actuamos como facilitadores en una de las mesas de trabajo en torno a cómo se debe vehicular la relación entre los respondientes en caso de desastre y las universidades. En este escenario se presentó la experiencia del Instituto de Estudios Humanitarios, cuyo recorrido fue reconocido por los participantes.

Acordamos estudiar la posibilidad de fortalecer los ejercicios de preparación mediante una actividad que lidera el equipo de InSTEDD - , llamado "Ejercicio 24" que consistirá en una simulación de un gran desastre natural en línea. Es de esperarse que la experiencia en gestión de ejercicios de este tipo en OCHA, que ya fue útil en las pasadas emergencias, permita enriquecer esta iniciativa. Finalmente, con el equipo de América Latina iniciamos el proceso de contacto para fomentar la participación de voluntarios en las actividades y proyectos relacionados, tanto hacia la formulación de los mismos, por parte.

Es de destacar la capacidad de gestión y convocatoria al equipo fundador de CrisisCommons, particularmente a Heather Blanchard y Noel Dickover, quienes gestionaron la financiación y la logística del evento. Así mismo la facilitación dada por Allen Gunn, un veterano con más de mil "Camps"; pero sobretodo la participación de los líderes de CrisisCamp en las diferentes ciudades, con quienes hemos entablado contacto. Tal como lo dice en su portal "CrisisCommons es una red global de voluntarios quienes ayudan a las personas en tiempos y lugares de crisis. Si usted puede usar internet, un procesador de palabras, un teléfono celular o cualquier otra clase de tecnología, usted puede ayudar. Justo ahora de manera virtual en línea, o durante alguno de los muchos CrisisCamp alrededor del mundo" En conclusión, se inicia el paso de la supervivencia a la sostenibilidad de este tipo de ejercicios. Se abre la puerta a proyectos nacidos en América Latina y en Colombia, que puedan ser apoyados por voluntarios de cualquier parte y viceversa, en un mundo cuyas fronteras se hacen borrosas cuando de lo que se trata es, como lo indica la fórmula de la acción humanitaria, aliviar el sufrimiento y salvar vidas, en este caso mediante el uso de las tecnologías de la información y comunicación. 27/07/2010

First International CrisisCongress

Let’s imagine that we send a text message from our cell phone. It’s a simple task nowadays. Just type in a few words and if you have minutes the message will be sent to its destination. Now imagine that you are sending a text message, but the situation is somewhat different. Let’s say that in your message you’re sending your location, you’re injured, and you’re under the rubble of what used to be your home, which has fallen on top of you after a huge earthquake a few hours ago.

Now let’s imagine that several hours have passed and you hear a Search and Rescue team growing closer, responding to your message. Let’s imagine that the rescue team doesn’t speak your language. In fact, the person who received the message doesn’t speak it either. But regardless, here the team is.

The message left the cell phone and entered an information system that allowed for the monitoring of the message, its translation, its prioritization, its categorization, the assignment of geographic coordinates and its subsequent resending to search and rescue teams. All as part of a chain of hundreds or thousands of persons, the majority of them volunteers.

As unusual as it may sound, this situation is similar to that of some situations reported following the Haiti earthquake in January 2010. The humanitarian consequences of the earthquake are well known, and they have been among the worst to have afflicted humanity in decades, as well as the most painful for the United Nations, with more than one hundred lives of officials lost.

It is in this situation where the information technology world has fulfilled a role without precedents in history. The worldwide mobilization that occurred, coverage in social media, Youtube videos, tweets from Twitter, Facebook contact chains and many other tools allowed the world to follow the situation, and in some cases, it allowed for donations and mobilization in ways that were impossible up until now. Parallel to this phenomenon, a large number of volunteers around the world mobilized to give the best they had. In terms of information technology, the diversity of initiatives that were oriented towards attending the crisis was impressive, and many of them made a difference.

One of the largest volunteer networks with technological skills was mobilized within the CrisisCommons - initiative, based on working meetings in so-called Crisis Camps, which brings together volunteers in different cities with IT skills, in order to donate hours of work supporting tools used in search and rescue, situation monitoring or emergency management activities.

This community, which began in 2009, allowed for people to mobilize around support to Haiti in cities including Atlanta, Austin, Baton Rouge, Bogotá, Calgary, Chicago, Boulder/Denver, Kansas City, London, Los Angeles, Ottawa, Miami, Montreal, New Orleans, New York City, Pittsburgh, Portland, Rochester, Santa Barbara, Seattle, Silicon Valley, Toronto, Washington, DC and many others following the Chile earthquake.

And it’s precisely within this framework that on July 16th, 17th and 18th there was held in Washington, DC the First International CrisisCongress, with the support of the World Bank, the Alfred P. Sloan Foundation, the Mozilla Foundation, the Woodrow Wilson Center for Scholarship, under the coordination of the CrisisCommons team. On this opportunity, the leaders of CrisisCamp called volunteers together with the goal of formalizing procedures and participation mechanisms, strengthening networks and defining work action plans for upcoming events. Participants arrived from Australia, France, Canada, Argentina, the United States and Colombia.

The sessions varied between roundtables and culminated in a central event, utilizing an active methodology which invited participation. On the agenda there was included a visit to a federal agency for disaster management (FEMA-), where its director William Craig Fugate mentioned how the agency is incorporating new tools into their activities, since they believe their effectiveness has been demonstrated. It was fascinating to see the cognitive change in replacing the term “victim” with that of “survivor”, and it highlights the level of responsibility and empowerment of affected populations.

We participated in discussions regarding values and principles which should guide the conduct and work of the community, and in this space we lobbied for the incorporation of the Humanitarian Principles of neutrality, impartiality and humanity. In addition, we acted as facilitators in a Working Group on how to structure the relationship between disaster responders and universities. Within this scenario, we presented our experience with the Humanitarian Studies Institute, the background of which we discussed with the participants.

We also studied the possibility of strengthening preparation exercises via an activity to be led by the InSTEDD- team, called “Exercise 24”, which will consist of a simulation of a major natural disaster event on-line. It should be expected that the experience in these types of simulations we already have in OCHA will be useful, as we found in the case of past emergencies, and we will provide advice to the exercise. Finally, with the Latin America team, we began the process of making contacts to promote participation by volunteers in related activities and projects.

The management and leadership capacity of the founding team of CrisisCommons should be highlighted, particularly on the part of Heather Blanchard and Noel Dickover, who also raised funding and organized logistics for the event. Also to be lauded was the facilitation provided by Allen Gunn, a veteran of more than a thousand “Camps”; but overall the participation of CrisisCamp leaders in different cities, with whom we have maintained contact.

As their portal says, “CrisisCommons is a global network of volunteers who provide aid to persons in times and places of crisis. If you can use Internet, a word processor, a cell phone or any other technology, you can help. Right now on line, or during one of the many CrisisCamps around the world”.

In conclusion, a step has begun from survival to sustainability in these types of exercises. The door is opened to projects started in Latin America and in Colombia, that can serve to support volunteers anywhere, and viceversa, in a world whose borders are increasingly fuzzy when what is being dealt with is, as humanitarian action teaches us, the alleviation of suffering and the saving of lives. In this case, through the use of information and community technologies.

CrisisCommons

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